La competición por dentro

La zapatilla de tenis con más agarre no es automáticamente la mejor para ti

Frenar sin resbalar involuntariamente es esencial. Eso no significa que cada aumento del agarre mejore todos los movimientos que vienen después.

Zapatillas de tenis Wilson Rush Pro rosas y negras fotografiadas sobre un fondo claro
Zapatillas Wilson Rush Pro fotografiadas en agosto de 2022. Imagen de producto de archivo. No son las zapatillas probadas en el estudio piloto de 2016, y la fotografía no implica ninguna clasificación de rendimiento.Jjanhone · CC BY-SA 4.0 · WebP

El agarre es una palabra especialmente persuasiva al comprar zapatillas de tenis. Recuerdas aquella pelota a la que llegaste pero no pudiste controlar porque se te resbaló el pie. Prometer más agarre parece ofrecer una mejora evidente: menos movimiento debajo del pie y más seguridad encima. El problema es que un punto de tenis no termina cuando la zapatilla se detiene. Todavía tienes que girar, organizar el siguiente paso y salir de la posición que acabas de asegurar.

Por tanto, «¿agarra bien?» esconde dos preguntas. Una se refiere a la tracción disponible entre una suela concreta y la pista. La otra, a lo que tu movimiento necesita y utiliza realmente. Tratarlas como una sola fomenta una clasificación en la que debe ganar el número más alto. Un estudio piloto de Tennis Warehouse University de 2016 resulta útil precisamente porque las separa.

El proyecto de Crawford Lindsey, publicado en noviembre y revisado en diciembre de 2016, desarrolló un dispositivo para investigar la tracción traslacional y rotacional. La primera se opone al deslizamiento sobre la superficie. La segunda se opone al giro en el contacto. Ambas pertenecen al tenis, pero no son descripciones intercambiables de «adherencia». Se puede medir la resistencia de una zapatilla a un desplazamiento recto sin que eso describa por completo un giro.

Lee el experimento antes de clasificar el coeficiente

El dispositivo usaba una sección de antepié cortada de una Asics Gel Resolution 6 derecha, talla masculina US 9. La presionaba contra una superficie acrílica preparada por DecoTurf y aplicaba fuerzas controladas mediante un sistema de péndulo. Otra configuración permitía que la superficie girara bajo el antepié. Era un estudio de un método de ensayo y de las fuerzas que influyen en la interfaz, no una competición entre zapatillas actuales de tienda.

En la tracción rectilínea, el coeficiente es la fuerza horizontal de tracción dividida por la fuerza normal que comprime zapatilla y superficie entre sí. El máximo anterior al deslizamiento describe la tracción estática disponible en esas condiciones. Un jugador puede utilizar menos para completar el movimiento. El estudio distingue esa tracción utilizada del máximo que puede proporcionar la interfaz. Disponer de más capacidad no demuestra que el jugador necesite, utilice o aproveche toda ella.

Incluso el coeficiente necesita sus condiciones de ensayo. En el estudio piloto, la fuerza máxima de tracción aumentaba con la fuerza normal, pero el coeficiente disminuía cuando esta crecía. No es una contradicción: una proporción puede caer si el denominador aumenta más deprisa que el numerador. La velocidad de aplicación de la carga también influía. Copiar un coeficiente en una reseña y omitir las cargas y su evolución temporal elimina información necesaria para interpretarlo.

Había otra sutileza. Parte del movimiento registrado procedía de la deformación lateral del material de la zapatilla, no de la suela deslizándose sobre la pista. Los investigadores usaban el desplazamiento y la recuperación para distinguir esas contribuciones. Una sensación de movimiento no siempre identifica un único mecanismo. Con un pie real, su desplazamiento dentro de la zapatilla añade otra pregunta práctica que aquel dispositivo de sección recortada no estaba diseñado para resolver.

Pistas duras de tenis al aire libre en Curtiss Park, en Saline, Michigan
Pistas duras de Curtiss Park, Michigan, fotografiadas en octubre de 2010. La superficie forma parte de la combinación que determina la tracción. Estas pistas no se midieron en el experimento citado y no deben atribuírseles sus resultados.Dwight Burdette · CC BY 3.0 · WebP

El autor fue explícito sobre las limitaciones. Algunas fuerzas normales eran inferiores y las horizontales superiores a valores publicados previamente para movimientos de tenis. La fuerza alcanzaba su máximo en un intervalo mucho más corto que en la medición citada de una derecha en carrera. La conclusión señalaba que la investigación era insuficiente para elegir con fundamento científico la mejor combinación de rendimiento y reducción de lesiones en una superficie dada. Esas reservas forman parte de los resultados; no deben desaparecer en una nota al pie cuando los números se convierten en un ranking.

El artículo examina rangos de tracción propuestos por otras investigaciones y la posibilidad de disponer de más agarre del que requiere un movimiento. No da un coeficiente universalmente seguro para tu zapatilla, pista y cuerpo. Tampoco justifica modificar la suela para que deslice. Un resultado sobre materiales no basta para recomendar que imites el deslizamiento de un profesional en pista dura ni para demostrar que una zapatilla con menos agarre evita una lesión.

Una nota más útil que «agarra muchísimo»

Para un jugador experimentado, la ganancia práctica es describir mejor el problema. Un resbalón involuntario al impulsarse, un pie que se mueve dentro del corte y una parada inesperadamente brusca pueden acabar en «no confiaba en la zapatilla». Sin embargo, plantean preguntas distintas. Empieza por identificar el suceso, el estado de la pista y la dirección del desplazamiento. No conviertas de inmediato cada apoyo incierto en un veredicto sobre el compuesto de caucho.

Ejemplos de observaciones durante el juego habitual: no son una prueba diagnóstica ni de predicción de lesiones
Qué notasteQué registrar después
La suela resbaló cuando esperabas que sujetaraZona y estado de la pista, dirección, desgaste de suela o suciedad visible
El pie se movió, pero la suela parecía plantadaDónde se movió el pie dentro, ajuste y sujeción en ese momento
La frenada fue previsible, pero el giro posterior resultó incómodoSecuencia de pasos y cambio de dirección, en lugar de una sola nota de agarre
La misma zapatilla se comportó de otra manera en otra instalaciónSuperficie y condiciones de ambos lugares; no asumir que cambió la zapatilla
La confianza cambió al final de la sesiónMomento, fatiga y posibles cambios en pista o calzado

Ninguna de estas observaciones mide un coeficiente. Su propósito es concretar la conversación con un entrenador, un especialista en ajuste o un vendedor. Si el pie se mueve dentro, pedir únicamente una suela más adherente puede no resolver el problema. Si el mismo par pierde previsibilidad en una zona de la pista, conviene atender a la superficie antes de condenar todo el modelo. Una zapatilla gastada y otra nueva no son muestras idénticas solo porque compartan nombre.

Al comparar, empieza por el ajuste y la adecuación a la superficie que utilizas. Mantén movimientos conocidos dentro de un calentamiento normal y aumenta la intensidad de tu manera habitual y controlada. No necesitas descubrir el umbral de deslizamiento forzando un cambio brusco o intentando deslizar. Una pérdida inesperada de tracción o una sensación de enganche es información para parar e investigar, no una invitación a repetir más fuerte hasta que la zapatilla apruebe.

Las condiciones importan tanto como la etiqueta de la caja. Una pista acrílica limpia y seca no ofrece la misma interfaz que otra con humedad o residuos. Tampoco son iguales las zapatillas al principio y al final de un largo periodo de desgaste de suela. Registra lo que realmente experimentaste. Una impresión de confianza en una instalación sigue siendo útil, pero debe viajar a otra como una pregunta que revisar, no como una garantía.

Existe la tentación de sustituir ese registro por el sonido: un chirrido fuerte parece significar mucho agarre. El sonido por sí solo no aporta ni la fuerza normal ni la horizontal necesarias para calcular el coeficiente. Tampoco describe cómo sentiste el siguiente giro. Al jugador le importa una secuencia previsible de contacto, frenado y recuperación en el entorno previsto, no ganar un concurso del ruido más convincente.

Este antiguo estudio piloto vinculado a un distribuidor no identifica qué zapatilla debes comprar hoy. Ayuda a eliminar un atajo poco fiable de la decisión. Necesitas tracción suficiente y consistente para tus movimientos en tu pista, junto con ajuste y sujeción que permitan utilizarla. La próxima vez que alguien hable de un agarre enorme, pregunta dónde, en qué condiciones y durante qué movimiento. Así conviertes un superlativo en información.

Fuentes y lecturas recomendadas

  1. Tennis Warehouse University — Crawford Lindsey — Tennis Shoe Traction — Developing A Test Rig To Measure Shoe Traction On Tennis Courts

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